|
El Alentejo nos ofrece paisajes variados: en el interior, llanuras con sol y mucha historia; en la costa, playas salvajes. El tiempo pasa despacio en el Alentejo, entre alcornoques y olivos. Por eso todavía se pueden ver aquí numerosas huellas de un pasado olvidado en muchos otros sitios: pinturas rupestres en la gruta de Escoural, monumentos megalíticos en Pavía, Anta Grande de Zambujeiro, el círculo de 95 menhires en Almendres, las ruinas de Pisões e San Cucufate, la cidad prerromana de Mértola. Évora, patrimonio mundial, muestra a quien se acerca hasta ella, como un regalo a la vista, desués de callejaear un poco, el templo de Diana, situado en un pequeño monte. Recintos amurallados como el de Marvão o Monsaraz, patios con jardines de influencia árabe...
El paisaje alto y escarpado promete agradables sorpresas a aquellos que disfruten con el turismo rural: Évoramonte, con su castillo y la sierra da Ossa, la Vila de Pias con la Torre del reloj, la blancura de la aldea de Telheiro, la aldea de Santa Susana, etc. Los deportistas podrán encontrar lugares donde hacer deportes: sumérjase en las aguas de la costa, suba en un globo aerostático, monte a caballo, coja la bicicleta, practique senderismo... Y después descanse en un camping, una casa rural, apartamento o hotel.
Pero no todo va a ser hacer deporte. La calidad del aceite, de los quesos y del vino invitan a detenerse para tomar un aperitivo. Y hay sitios especialmente interesantes donde hacer una parada, como son, entre muchas otras, la fundacion Eugenio de Almeida, en Évora; la hacienda de los Coelheiros, en Igrejinha, Arraiolos; la hacienda de Esporão, em Reguengos de Monsaraz... |